DESVALIJAR LEGALMENTE

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 Tomas de control de sociedades clave, facilitadas por la especulación financiera

  

Uno de los factores que añade gravedad a esta situación de insolvencia coyuntural que estamos viviendo en Europa, y más particularmente en Italia, España y Francia, se manifiesta en el hecho de que algunos grupos de inversión pueden aprovechar estas circunstancias de completa escasez de liquidez para obtener el control de algunas joyas empresariales de los países supuestamente en dificultad.

En Francia, esta situación se puede producir, pero es poco probable, pues ya hubo antecedentes que han dejado un sabor amargo en la sociedad francesa en general, y ello ha conducido a los respectivos gobiernos a tomar participaciones en las empresas prioritarias o sensibles, de tal manera que no se pueda perder el control de las mismas. El caso español se está perfilando en estos momentos y por esta razón resulta interesante analizarlo:

Ejemplo español: El riesgo de pérdida o de dispersión del poder de control sobre AENA es una consecuencia del abultado déficit acumulado que tiene esta última sociedad, provocado por inversiones realizadas estos últimos años en infraestructuras “multimillonarias” (13.000 millones de Euros). Por primera vez en su historia, AENA se encontró sin dinero para pagar a sus acreedores extranjeros, circunstancia  que abrió la posibilidad de que la banca extranjera ejerciese su derecho de embargo sobre nuestra red de Aeropuertos.

Concretamente, del montante global de la Deuda, 9.000 millones fueron financiados por bancos españoles y 3.000 millones, por bancos extranjeros; ahora bien, en la situación actual de escasez monetaria, los bancos españoles, con el fin de mantener su liquidez, están emitiendo obligaciones y paquetes de deuda que venden en el mercado internacional. Teniendo en cuenta que la red de aeropuertos de un país turístico como España (2° país del mundo por ingresos derivados del turismo) es un negocio apetitoso, ciertas corporaciones de EEUU y de Reino Unido han iniciado, como era de esperar, acciones para asumir la deuda de AENA, posicionándose como negociadoras con los bancos con capacidad de ejercer el derecho de embargo.

Existe pues el riesgo real de que efectivamente perdamos la gestión de nuestra red de aeropuertos.

Otro ejemplo, podría ser el hecho de que ENI quiera comprar REPSOL  o que un cierto n° de Fondos Internacionales quieran hacerse con el control de PRISA (intentos que ya se han producido pero que por el momento no han fructificado). Otra noticia que da que pensar y que da miedo: El FROB ha decidido delegar la gestión de la privatización de BANKIA a Goldman Sachs. Sin comentarios

No obstante lo dicho, el riesgo de pérdida de control de las principales empresas del Reino se hace cada vez más patente, solo hay que ver la dramática situación en que se encuentra actualmente PESCANOVA, empresa faro de Galicia y de España, que aún registrando una tasa de crecimiento importante, así como teniendo beneficios y ampliando su parte de mercado, se enfrenta a una dificilísima situación de falta de liquidez - debido a las importantes inversiones realizadas los últimos años - y a una importante restricción del crédito provocado por la repentina transformación de las Cajas de Ahorros en Bancos, que las ha obligado a incrementar los coeficientes de fondos propios, solvencia y liquidez y, por lo tanto, a reducir el crédito y a deshacerse de sus participaciones industriales; de manera sintética, señalamos dos factores estrechamente relacionados:

(1) la bancarización de las Cajas de Ahorros, organismos financieros caracterizados, hasta ahora, por detentar el 55% de los depósitos de ahorro de los españoles, por su política de participaciones industriales, por su política de financiación amplia del crédito hipotecario entre las clases populares y por la reinversión de sus beneficios en obra social, cultural y educativa; y

(2) la puesta en aplicación de las nuevas normas de Basilea sobre coeficientes de solvencia, liquidez y fondos propiosde las entidades bancarias, es decir, que ahora que las Cajas son Bancos, estarán sujetas a esta normativa internacional obligándolas a cambiar su modelo de gestión, sus decisiones estratégicas y el trato a sus principales clientes, engendrando un nuevo riesgo sistémico. Por ejemplo, en función de los criterios establecidos en Basilea, las entidades bancarias pueden invertir en Deuda Pública con plena seguridad y sin embargo no en participaciones industriales.

¿Por qué?

Porque los coeficientes de Fondos Propios garantizados que debe tener un banco se establecen con ponderaciones que benefician o perjudican a ciertos activos y operaciones, es decir, que según Basilea, la inversión de los bancos en Deuda Pública no está penalizada, o dicho de otra manera, consume el 0% de Fondos Propios, es decir que pueden comprar Deuda del Estado utilizando solo los depósitos de sus ahorradores, sin tocar a sus capitales propios. Sin embargo, cuando ofrecen un crédito hipotecario, consumen un 2,8% de Fondos propios, es decir que se les reduce su ratio de solvencia, disminuyendo sus disponibilidades de crédito, como por ejemplo, los créditos al consumo, que además consumen un 8% de Fondos Propios o los créditos a la inversión en Bolsa, que consumen entre el 8 y el 12% de los Fondos Propios del banco; pero lo que es peor aún es que las tomas de participaciones en otras sociedades, como puede ser participaciones industriales en Repsol, Indra, Gas Natural, Abertis o Iberia, etc, consumen el 100% de Fondos Propios, es decir, que adquirir otra sociedad o participaciones en la misma, no se puede hacer a crédito, solo se pueden utilizar Fondos Propios.

Es evidente que esta exigencia o ponderación de los coeficientes obligará a las Cajas españolas a vender sus participaciones en empresas como las que hemos señalado. Sin embargo, los principales competidores financieros de España en Alemania, Francia o Italia, no se verán forzadas a deshacerse de estas participaciones, a pesar de tener unos índices altísimos de apalancamiento de sus Fondos Propios, debido al hecho de que muchas de sus grandes compañías, como hemos dicho antes,  son propiedad del Estado, y la financiación del Estado vía Deuda Pública consume el 0% de Fondos Propios.

Estos dos fenómenos liados, la bancarización de las Cajas y la aplicación de Basilea III explica por qué, el crédito a las PYMES es tan escaso y por qué, los recortes en la inversión, ya sea pública o privada y los recortes en el crédito al consumo y al crédito hipotecario, están creando un clima de recesión que conduce inexorablemente a la pérdida de la independencia industrial de Francia, de Italia y de España.  En el caso español la desaparición de la independencia de nuestra industria nos hará perder la imagen, tan difícilmente ganada estos últimos 20 años.

Como se puede observar, lo primero que hay que intentar hacer es comprender lo que está pasando y conocer y hacer conocer los mecanismos de la toma de decisiones, con el fin de desarrollar una estrategia adecuada que globalmente permita corregir esta situación, y para ello, debiéramos comenzar por lanzar una campaña de clarificación seria, de carácter nacional e internacional. Asimismo, después de esta campaña, o al mismo tiempo, las tribunas de los principales periódicos debieran relanzar el debate sobre la crisis financiera, abordando todos los ángulos posibles, desde la simple micro-finanza hasta la geo-política, para intentar convencer a los responsables de la zona Euro de que no transijan en la aplicación de los principios de preferencia y solidaridad que se encuentran en los cimientos de la Unión Europea, de que negocien para el BCE la autoridad exclusiva en la financiación de las Deudas de sus Estados asociados, lo que debiera evitar la especulación monetaria de las entidades financieras privadas en función de las ponderaciones establecidas por Basilea III y relanzar el crédito a las PYMES y al Consumo. Por último,  sería necesario analizar el interés de crear un Fondo Monetario Europeo que garantice las actuaciones de dicho BCE,  promoviendo o empujando la evolución del BCE hacia un modelo equivalente al de la FED de EEUU, lo que, a medio-largo plazo, exigiría dar un paso más en la Unión Política de la U.E., unión que en los actuales momentos de crisis, se vuelve urgente y que en estos delicados momentos, Francia defiende con más ahínco que nadie. Si estos puntos que acabo de abordar, ya se hubiesen asumido, no tendríamos que lamentar hoy la penosa situación en que hemos dejado a Chipre

¿Pero cómo abordar este tema en un ámbito internacional con intereses contrapuestos y asimétricos?

En enero de 2009, ya se observaba que la crisis que empezábamos a vivir reunía, en si misma, el conjunto de factores que dieron lugar a las crisis precedentes, y todo ello incrementado por el factor mundialización, así como por intentos cada vez más concluyentes de multipolarización de los centros de poder y de decisión de algunos ex-países emergentes, que ya no aceptan su antiguo y único rol de proveedores de bienes y de mano de obra baratos. Entre los elementos más destacables de nuestro análisis, encontrábamos algunas de las características que, a nuestro parecer, más claramente definen la situación:

Literalmente señalábamos los siguientes rasgos: 

* El binomio Dólar - Petróleo, caracterizado por la subida de uno cuando el otro baja, y viceversa:
Este fenómeno, constatado desde las primeras crisis de los años 70, y que se reproduce de manera cíclica, genera - dependiendo de las fluctuaciones de la divisa - una importante contradicción en relación al euro, desde que éste existe: Es decir, cuanto más fuerte está el euro, respecto al dólar, más cara nos sale la factura de petróleo, cuyo precio ha llegado a multiplicarse por 4, encareciendo el transporte internacional de mercancías y frenando el crecimiento global, además, como el petróleo se compra con dólares, tenemos que desembolsar muchos más euros para comprar dólares, que nos permitan comprar petróleo.

Este fenómeno, en una primera fase, produce tres efectos: retira del mercado disponibilidades líquidas, que al ser afectadas a la compra de dólares a la Reserva Federal, no lo son para la compra de bienes y servicios, reduciendo la demanda global, los resultados de las empresas y la recaudación fiscal de los Estados. Asimismo, al ser más caro el combustible, se reduce el comercio mundial de mercancías, disminuyendo la oferta global, lo que ralentiza el crecimiento del PIB tanto de países productores de materias primas como de productos elaborados, pero no tanto de aquellos que venden servicios inmateriales, licencias de explotación, patentes, ..., etc., de ahí la presión de EEUU para que se imponga el ACTA (acuerdo comercial multinacional anti-falsificaciones).

Por último, los países de la zona Euro, para satisfacer sus necesidades energéticas, efectúan una demanda continua de dólares, generando, al cabo de un cierto tiempo, una subida progresiva del dólar frente al euro y las otras divisas antes de que se produzca la caída del petróleo, lo que nos obliga a gastar aún más euros durante un corto período de tiempo, deprimiendo aún más nuestra moneda y nuestra demanda sin conseguir activar la oferta, contrariamente a lo que, en el mismo período empieza a pasar en el territorio del dólar, gracias a la liquidez inyectada en el sistema por nuestros euros, hasta que, en una segunda fase se produce la caída del precio del petróleo, los mercados USA empiezan a animarse y, poco a poco, nuestra vieja Europa, les sigue, pero – debido al agotamiento de nuestras reservas - sin poder hacer lo que hace EEUU en ese momento, con un dólar de nuevo fuerte, un euro debilitado y un petróleo bajo,  es decir, acumular stocks de crudo.

Esta situación no es bien aceptada por los cada vez más variados centros de poder que discuten la conveniencia o no de liberalizar las divisas que permiten comprar el oro negro (por ejemplo, que el petróleo pueda comprarse con Euros) y cuando el tema es tratado en foros internacionales, la incertidumbre creada en torno al dólar hace que éste caiga en picado y surge un nuevo conflicto internacional o se exorbitan los precios del petróleo, obligándonos - como ya hemos dicho antes - a comprar más dólares, lo que, progresivamente, hace subir dicha divisa, generando posteriormente una bajada de los precios del crudo, y vuelta a empezar.

El conocimiento ex - ante, de estas oscilaciones monetarias, así como de los fenómenos que las provocan, permite a los especuladores jugar con contratos de futuros sobre el Euro, en cada instante.

En otro orden de cosas, las fluctuaciones del dólar, sobre todo cuando éste cae, producen enormes dificultades en el reembolso de su Deuda a muchos de los Estados Asociados de EEUU, por eso la FED ejerce un estricto control sobre los tipos de interés del dólar y es, al mismo tiempo, el banco que presta al Estado para que éste redistribuya según necesidades y según un principio de corresponsabilidad y solidaridad financiera intra-federal, a un mínimo coste y sin intenciones especulativas. Los USA tienen, en función de lo que hemos dicho, una importante deuda con su banco (la FED), lo que por lo visto, hasta la fecha, ha tranquilizado a la mayor parte de las Agencias de Notación, situación que – en principio - no tiene nada que ver con la de los Estados de l’U.E., los cuales se endeudan, no ante la BCE, sino ante bancos privados y otras instituciones, lo que genera desigualdad de trato, desigualdad de condiciones e inestabilidad, poniendo en peligro la solidaridad y el principio de preferencia intracomunitario (lo que está pasando actualmente con Chipre y con Grecia y que ha obligado al BCE a actuar como la FED, de manera excepcional, en el caso griego), si a esto añadimos, que siempre estamos financiando el dólar (comprando dólares) para satisfacer nuestras necesidades energéticas, vemos que la situación del euro, mientras la BCE no pueda financiar a los Estados del Euro como a uno solo (U.E.),está siempre subordinada al dólar y a los contratos de futuros de los especuladores internacionales. Si la BCE tuviera o se diera prerrogativas similares a la FED, no estaríamos hablando del peligro de la Deuda griega ni de la portuguesa, irlandesa, española o italiana; estaríamos negociando un acuerdo entre bancos centrales, y quizás, más adelante, un futuro Sistema Monetario, con una Unidad de Cuenta Mundial o Universal.

 * El binomio Crédito-Piedra o Ladrillo: que ha puesto de manifiesto claramente que todos los actores económicos resultan afectados por estos movimientos especulativos:

Es decir, observamos que se producen quiebras, suspensiones de pagos, ajustes de empleo, deslocalizaciones, movimientos sociales más o menos convulsivos e incluso, algunas transformaciones de fondo de las normas que rigen nuestras sociedades, como por ejemplo, las que rigen la libre circulación de capitales y productos financieros o la definición armonizada del concepto de fondos propios de las entidades financieras, para evitar un efecto dominó y garantizar el ahorro de las familias.

No obstante, en esos ajustes contable-legales no siempre se tienen en cuenta todos los parámetros que influyen en el comportamiento de la población. Un ejemplo claro ha sido el de la popularización de la inversión "piedra", a través de fondos de inversión o de paquetes participativos de diferentes complejos patrimoniales, en diferentes lugares del mundo, así como, el peso del dólar en la composición de esos "fondos".

Es decir, ya sea por que compramos dólares para importar petróleo o fondos de inversión piedra, donde el peso específico del dólar en el valor final es importante, estamos, sin saberlo, importando especulación e incertidumbre sobre las garantías que ofrece nuestro sistema financiero, por ello, nuestras entidades bancarias Europeas durante el ejercicio 2009 se vieron obligadas a garantizar sus riesgos con la cobertura de los Estados, lo que redujo aún más la masa monetaria disponible para PYMES y particulares, haciendo caer las importaciones hasta un 30 % de media e incrementando aún más las diferencias entre Norte y Sur, así como las diferencias de clase en el interior de nuestras sociedades burguesas. Asimismo, las deslocalizaciones desplazan las producciones más contaminantes hacia los países en vías de desarrollo, por lo que éstos se encuentran, cada vez más, en la imposibilidad de cumplir los compromisos de Kioto si no quieren empobrecer aún más sus poblaciones, y como éstas representan la gran mayoría del planeta, nos enfrentamos a un enorme problema de supervivencia.

No obstante, como hemos dicho en el punto precedente, algunos especialistas barajan la posibilidad de que las autoridades monetarias internacionales, bajo la presión francesa y de sus aliados,  consideren la hipótesis de introducir una nueva revolución monetaria-financiera similar a la que representó, en su momento, la creación del Sistema Monetario Europeo, impulsado en su momento por la élite francesa, pero esta vez, a nivel mundial, es decir, organizar una especie de Federación o Confederación de Bancos centrales que conduzca, a largo plazo, hacia un nuevo Sistema Universal de Bancos Centrales, con su correspondiente moneda o unidad de cuenta: Hoy puede parecernos una utopía, pero ya se produjo en el 79 un fenómeno similar. Por ello, imaginemos, como en el 79 (1979), un U.C.U. (Unidad de Cuenta Universal), que controle la variabilidad de estas divisas, ejerza como instrumento de financiación de las zonas económicas asociadas y genere otro período largo de estabilidad monetaria, de tal manera que las transacciones internacionales reflejen la verdadera productividad de las economías en juego y no solamente la influencia estratégica de sus monedas.

Repito, puede parecer utópico, pero, ¿quién podía creer en 1975, cuando se rompió la Serpiente Monetaria, que se crearía el SME, el ECU y, posteriormente el Euro?

* En los puntos precedentes, se han sugerido algunas pistas, pero existen otras posibilidades, menos institucionales y donde cada individuo puede aportar soluciones.

Por ejemplo, si el incremento del coste energético, limita o reduce el tráfico de mercancías debido a los elevados costes de transporte, debemos buscar servicios o bienes cuyos precios no sean elásticos a las variaciones de los precios de los combustibles, es decir, bienes y servicios de alto valor añadido, para lo que es imprescindible incrementar nuestra productividad, además si la utilización de vehículos eléctricos vía “leasing”, se beneficiase de una fiscalidad favorable, el parque automovilístico se renovaría fácil y rápidamente. Si los costes fijos o estructurales se vuelven exorbitantes, debemos encontrar la manera de conservar el valor añadido del bien, incluso haciendo producir una parte en el país de destino, reduciendo los gastos de transporte, y algunos gastos fijos de personal, pero ejerciendo un control sobre la calidad del producto y del servicio en el lugar de venta y guardando el valor de los invisibles. Si los costes de instalación en el país de destino son, en una primera fase, demasiado elevados, utilizar conceptos innovadores que faciliten la prospección como por ejemplo el Centro de Negocios (del que ya hemos hablado).

Si los riesgos de inversión en un mercado extranjero son elevados no por la estructura, sino por el desconocimiento del factor jurídico - cultural, la Franquicia puede ser la solución, pues gracias a ella se produce una aportación de Know-How de gestión y de producto o servicio, se apoya al franquiciado en la generación de imagen, se reducen los riesgos de inversión en país extranjero y se permite una generación de valor endógena, limitando los riesgos en el país de venta gracias a la comprensión cultural de su propio mercado que aporta el franquiciado.

También existen otros grados diferentes de implicación, pero siempre a partir del desarrollo de un concepto. Por ejemplo: el Test ALPHA-TEST elaborado en Francia por J. Francisco Rodríguez Queiruga, que es actualmente Presidente de la Cámara de Comercio Latino-Americana y Presidente de CLARO (Club Latino Americano de Relaciones y Organización) y coproprietario de la sociedad de Consulting estratégico, ULYSSE SAS. Dicho Test equivalente al TOEIC, amplifica el espectro lingüístico tradicional para inscribirse en la problemática intercultural, como clave de la toma de decisiones en el marco de la diversidad de nuestras actuales sociedades complejas y multiculturales. Otro de los grados de implicación se realiza a través del registro de patentes y de modelos de utilidad, u otorgando licencias, derechos de imagen, prestando servicios de mantenimiento “on-line”, formando a distancia, creando y/o certificando normas y procedimientos, subcontratando servicios, ofreciendo consejo o asesoría, intermediando por otros, en terreno multicultural, creando clubs (por ejemplo ACEVIN: Asociación de ciudades y recorridos enológicos y gastronómicos en torno al camino Jacobeo) y animándolos con ideas, con productos, con servicios, con personas y con imágenes de sus mejores recuerdos y promocionando todas las formas de arte, pues éste es empatía y sentimiento, con una gran velocidad de circulación (la federación andaluza del mueble ha realizado un video promocional, fusionando arte, música, baile y mobiliario que está dando la vuelta al mundo como modelo generador de valor añadido global, para los fabricantes de muebles y para la sociedad española en general).

Aun así, la puesta en práctica de un plan global que tenga en cuenta las principales ideas aquí expresadas, implica un necesario acceso al crédito y por lo tanto una revisión de las ponderaciones establecidas en Basilea III que condicionan,  hoy por hoy, y de manera poco acertada, la financiación de la economía real.

Otra solución sería, establecer un período de carencia en la aplicación de dichas normas o, de manera más radical aunque difícilmente aplicable, eliminar el coeficiente obligatorio de Fondos Propios, lo que ampliaría el crédito y la liquidez del sistema, para ello, sería necesario basarse en principios de transparencia operativa, auto responsabilización de las entidades financieras y la puesta en marcha de una garantía subsidiaria negociada entre Estados y BCE, si la desaparición de los coeficientes obligatorios es verdaderamente imposible, bastaría con reducir éstos hasta el mínimo posible para optimizar el crédito.

Constatar esta situación y comprenderla nos obliga a reflexionar en un necesario cambio de algunos de los aspectos que rigen nuestro marco legal, así como del rol que cada uno juega en nuestra sociedad. El funcionamiento adecuado de las instituciones europeas, la legitimidad democrática de algunos de sus órganos, concretamente del BCE, cuyos responsables toman decisiones que afectan a los equilibrios macroeconómicos de Europa sin el consenso previo de los responsables políticos nacionales, que se ven así privados (¿en base a qué?) del uso de sus derechos y obligaciones frente a los pueblos que les han dado mandato de representación y gestión. Por último, y como consecuencia de ello un necesario control institucional del marco legal bancario, pues como se puede observar, éste es un elemento clave de la liquidez y del crédito, dicho de otra manera, de la estabilidad de las monedas, de la libertad y del equilibrio de las naciones.

 

Extracto del libro "Francia, un modelo para Europa y una revolución permanente", publicado por EAE Ediciones y distribuido por MOREBOOKS y AMAZON. Autor: José Francisco Rodríguez Queiruga

http://www.amazon.com/Francia-modelo-Europa-revoluci%C3%B3n-permanente/dp/3659036153