FRANCIA : una situación geográfica inmejorable

FRANCIA: una situación geográfica inmejorable

Nuestro vecino del otro lado de los Pirineos tiene una situación geográfica extraordinaria, pues comparte frontera con sus principales socios comerciales (Alemania, España, Italia, Inglaterra, Bélgica, Suiza), países que además, están obligados a transitar por el país galo para mantener sus propias relaciones comerciales entre ellos, lo que – por un lado - supone un elevado coste de infraestructuras para Francia, pero – en contrapartida – la misma circunstancia le permite realizar una rápida amortización de las mismas (solamente de España, pasan la frontera más de 17.000 camiones por día, lo que representa cerca de 5.500.000 camiones españoles por año, si añadimos el nº de camiones alemanes, italianos, belgas, holandeses, ingleses, …, la recaudación por Peajes, Impuestos Especiales sobre hidrocarburos, IVA por servicios diversos, Multas, Fianzas, etc, es suficientemente elevada como para amortizar costes y generar beneficios).

A los aspectos de logística de transporte y de infraestructura industrial, antes señalados, debemos añadir las infraestructuras turísticas de sus zonas templadas y mediterráneas, la enorme cantidad de kms de costa, el impulso que la diversidad climática, cultural y gastronómica dan al turismo, así como los salones y congresos internacionales y una impecable red de autopistas, de aeropuertos y de ferrocarril. Asimismo, Francia recibe unos 65 millones de turistas por año, que cuando han obtenido satisfacción, ya de retorno en sus respectivos países, buscan reproducir, durante un cierto tiempo, los hábitos de consumo vacacionales. Es decir, al intentar alargar la satisfacción de sus ya acabadas vacaciones, buscan lugares y productos que despierten en sus recuerdos recientes, las mismas pasiones, sentimientos o sensaciones. De esta manera podemos establecer una relación directa, por un lado, entre acogida cálida, agradable, variedad y disponibilidad o fácil acceso a lugares mágicos, productos selectos, espectáculos con encanto y cultura palpable y, por otro lado, la mejora en el índice de penetración de las exportaciones francesas, elemento clave para el desarrollo sostenible del país, aunque por el territorio francés también transiten los más de 60 millones de turistas que han visitado España: alemanes, italianos, suizos, austríacos, belgas, holandeses, británicos, nórdicos, franceses, ...

Por otro lado, creo necesario señalar que a menudo olvidamos que detrás de un turista, puede esconderse un empresario, a quién la imagen que va a quedarle de su visita a un país, la confianza que el sistema le ha generado y la sensación de bienestar obtenida, podrán condicionarle a establecer relaciones comerciales, a invertir o incluso, a utilizar su sistema de enseñanza, para la futura formación superior de sus hijos, gracias a los programas comunitarios de intercambios, que tienen como objetivos la creación de una identidad europea y la armonización de procesos de pensamiento, de leyes y modos de vida.

Europa es una coctelera de elementos dispersos como turismo, cultura, intercambios, inversiones, formación, normas, lenguas que, bien mezclados, pueden dar como resultado una buena identidad Europea. El olvido de esta parte de nuestra identidad común, solo puede agudizar la actual crisis.

En lo que concierne a Francia, conviene recordar que es el país n° 1 de Europa en visitas e ingresos por Turismo (España el 2°) y la segunda potencia económica de Europa, que tiene a España como tercer cliente y quinto proveedor.

 

 Extracto del libro "Francia, un modelo para Europa y una revolución permanente", publicado por EAE Ediciones y distribuido por MOREBOOKS y AMAZON. Autor :José Francisco Rodríguez Queiruga http://www.amazon.com/Francia-modelo-Europa-revoluci%C3%B3n-permanente/dp/3659036153