FRANCIA : Población, mercado laboral y poder adquisitivo: perspectivas

FRANCIA : Población, mercado laboral y poder adquisitivo: perspectivas

Población, mercado laboral y poder adquisitivo: perspectivas

Tensión social: Trabajo, cultura y conflicto

 

Francia tiene una población de 64,7 millones de habitantes (19 millones más que en España), con una renta Per-Capita bruta media superior a la española en aproximadamente un 25%. El SMIC (Salario mínimo) era, al 1 de julio de 2012, de 1.425,67 €, contabilizándose, en esta misma fecha, 2,5 millones de SMICARDS, como así se les llama en Francia, lo que representa el 10% de los asalariados. La población activa es de aproximadamente 30 millones y la activa ocupada próxima a 25 millones, lo que representa 5 millones de inactivos en edad de trabajar (17% de la población activa), alrededor de 15 millones de jubilados y 16 millones de jóvenes de menos de 18 años. Con una tasa de natalidad próxima a 2,1, la substitución de la fuerza de trabajo del país queda garantizada, aunque la financiación de la jubilación empieza a plantear problemas al tradicional sistema de repartición, debido a una coyuntura de crecimiento anual más próximo a 1% que a 2%, lo que impide absorber a los recién llegados al mercado de trabajo si no presentan una alta cualificación.

Las ciudades más importantes tanto por volumen de población como por desarrollo económico son: Paris (2,2 millones de habitantes), Marsella (0,86 millones de habitantes), Lyon (0,48 millones de habitantes), a las que siguen, en orden de importancia: Toulouse, Niza, Nantes, Estrasburgo, Montpellier, Burdeos y Lille.

Asimismo, Francia presenta un Mercado Laboral y una situación social muy especiales: Estos aspectos están configurando un mercado de trabajo con rasgos particulares: Desde hace años, la población activa ocupada a penas aumenta, el paro registrado en el INEM (ANPE) se reduce o incrementa ligeramente según los ciclos de actividad anual (10%) y el incremento del paro EPA (INE) se acelera (17%); no obstante se registran incrementos notorios de productividad (efecto inducido de las 35 horas, en su momento. Concepto innovador muy debatido y que parece ser que tiene sus horas contadas) sin que la FBCF Privado (Inversión privada) se haya aumentado significativamente. También se observa [crisis obliga] un incremento del Trabajo Temporal para el personal no cualificado o con baja cualificación y una cada vez mayor dificultad de acceso al primer empleo para los jóvenes, así como, de reconversión para los obreros de más de 45 años que han sufrido la deslocalización de su empresa.

Se estima que las deslocalizaciones producen una pérdida anual de 36.000 empleos, cifra que puede ascender a 60.000 en los períodos de fuerte crisis, como el que estamos viviendo en estos momentos. Ahora bien, en ciertos sectores, contrariamente a lo que uno podría imaginarse, las deslocalizaciones (cuando no han sido concebidas solo exclusivamente para obtener un mayor margen) han permitido crear más empleos que los destruidos, y ello puede explicarse por el hecho de que dichas deslocalizaciones generaron caídas de precios que permitieron a la empresa ganar partes de mercado a la competencia, condicionando la creación de nuevos puestos de trabajo cualificado, que al suponer un incremento del poder de compra, han producido colateralmente un incremento de la demanda. A pesar de ello, hay que tener en cuenta que no todos los obreros tienen diplomas universitarios y que los asalariados sin cualificación son numerosos. Además, en ciertas regiones las situaciones provocadas por el fenómeno de la deslocalización son catastróficas.

Para aplacar las tensiones sociales que estas situaciones generan, los sucesivos gobiernos que han estado al frente del país, acosados por la urgencia, no siempre han acertado con las soluciones adecuadas y han seguido incrementando el SMIC (Salario Mínimo Interprofesional: actualmente en 1.425,67 € / mes), produciéndose un curioso fenómeno, es decir, una mayor polarización de los niveles de renta bruta y de clases, al diluir las clases medias con formación especializada en el conjunto de la clase baja, oponiéndola cada vez más al segmento media alta – alta. Este aspecto, unido a la ley sobre las 35 horas, a las deslocalizaciones y a la crisis financiera internacional, ha paralizado seriamente la contratación de individuos sin formación y producido una presión a la baja de los salarios de la población formada, lo que genera un fuerte malestar social y un incremento de las clases marginales (RMIstes: Personas que viven de la asistencia pública, por medio de una renta mínima no contributiva: casi 1,5 millones de personas).

La reforma de los regímenes especiales de jubilación, la flexibilización de las 35 h y de la contratación laboral en general, la constante puesta en duda del estatuto de la función pública, las dificultades de acceso a la vivienda y al crédito, el endurecimiento de la política fiscal y muy particularmente en lo que se refiere al derecho de succesiones, así como la limitación del derecho de huelga, auguran un invierno 2013 de grandes movimientos sociales, que se repercutirá en el resto del ejercicio.

 

Tensión social: Trabajo, cultura y conflicto

La situación actual del mercado interno francés es tensa. Para mantenerse en la lucha, numerosas empresas francesas reducen sus márgenes hasta límites imposibles, afectando gravemente a los Flujos de Tesorería o Fondo de Maniobra, lo que obliga a retrasar y, en muchos casos, a suspender pagos. Estas situaciones se saldan habitualmente por la liquidación o cierre, incrementándose peligrosamente la conflictividad social, en donde la polarización de los asalariados juega un rol preponderante y en donde además, la presión a la baja que las poblaciones de inmigrantes ejercen sobre los salarios, correspondientes a puestos sin exigencia de cualificación particular, oculta una realidad cultural y económica importante, aunque difícil de medir, se trata de la aportación de valor generada por el acerbo cultural propio del prestatario de un servicio simple, esta plusvalía de la cultura popular tradicional (ignorada hoy por causa del multiculturalismo), por desconocida u ocultada, impide esbozar estrategias de desarrollo social armónico válidas, salvo que planteemos rupturas, exacerbando los conflictos.

 

Extractos del libro "Francia, un modelo para Europa y una revolución permanente", publicado por EAE Ediciones y distribuido por MOREBOOKS y AMAZON. Autor :José Francisco Rodríguez Queiruga 

http://www.amazon.com/Francia-modelo-Europa-revoluci%C3%B3n-permanente/dp/3659036153